La firma sevillana El Caballo sigue teniendo como director creativo a un diseñador, Nicolas Vaudelet, que realmente responde a las expectativas creadas. Para el próximo otoño-invierno, Vaudelet echa la vista atrás y se inspira en la época de la revolución industrial (en 1982, justo cuando la firma comienza su andadura en el barrio de El Arenal de Sevilla) para crear una propuesta en la que el cuero es protagonista tratado de múltiples modos: napado, lavado o al láser; y junto a él, otras pieles como la de pelo de cabra tibetana o el pitón mate. Hasta aquí, el repaso rápido al aspecto curtido; respecto a las prendas, abundan los pantalones de corte ecuestre, los minivestidos estilo bustier ultraceñidos, cazadoras perfecto y de estilo bomber, todo ello acompañado de cinturones corpiño que todavía estrechaban más una silueta ya de por si strecht. Mucho negro, naranja calabaza (again and again) y toques de intenso rojo para una colección rematada por botas de piel altísimas y por una colección de sombreros inspirada por los de los gendarmes franceses que, en algunos momentos, alcanzó alturas inusitadas.
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