Durante años, Yoko Ono fue una de las personas más odiadas de la historia del pop. Las razones de que gozara de semejante estatus no hacen más que demostrar lo machista e inmovilista que es a veces el mundo del rock. Y también, lo cargantes y dañinos que pueden llegar a ser los fans cuando se ponen fundamentalistas. Se le imputaba el delito de ser la causante de la ruptura de los Beatles; hoy resulta más que obvio que los Beatles no sólo estaban hartos de ser los Beatles cuando se separaron, sino que desintegrar el grupo fue lo mejor que pudieron hacer para tener para siempre una carrera perfecta. Recuerdo los comentarios de disgusto de algunos seguidores cuando se anunció que el nuevo disco de Lennon, tras años de silencio discográfico, era en realidad un disco grabado a medias con su esposa. Double Fantasy contenía piezas de rock y pop de Lennon y los experimentos habituales de su señora, siempre alejados de lo anterior. Aquellas canciones, entre las que destaca por encima de todo Kiss Kiss Kiss, eran raras y eran estupendas. En pleno 1980 resultaba un placer descubrir como el estilo gutural de Yoko había inspirado a cantantes femeninas como Nina Hagen, Lene Lovich y Kate y Cindy de B-52’s. El modo en que Ono empleaba su voz no era el modo habitual de cantar para una mujer. Teniendo en cuenta que el rock ha sido y sigue siendo aún un mundo de hombres, el hecho de que una mujer use unos códigos expresivos íntimamente relacionados con su género todavía pone nerviosos a muchos hombres. Es algo que, por citar un ejemplo actual, también ocurre con Björk.
En cuanto a Yoko, sus alaridos y su actitud de artista conceptual, unidos al hecho de que sea administradora del legado artístico de su marido, pondrá mala a mucha gente, sobre todo a hombres. Aunque también es cierto que determinados prejuicios han ido disolviéndose a medida que han aparecido nuevas generaciones. Gracias a eso, Yoko Ono es respetada, comprendida y admirada como la pionera que ha sido. El hecho de que sus canciones resurjan cada tanto remezcladas por artistas jóvenes, y que incluso se cuelen en los primeros puestos de las listas de éxitos es un buen indicativo de su verdadera importancia. Sonic Youth, Tricky, Beastie Boys, Peaches, Pet Shop Boys, Felix Da Housecat, Peaches y Flaming Lips son solo algunos de los artistas que durante los últimos años han colaborado con ella o reinterpretado sus temas. Ahora mismo una de esas remezclas, la de Move On Fast, pulula por las listas de baile. Y uno no puede más que sonreír al recordar que uno de esos discos de versiones se llama Yes, I’m A Witch. Teniendo en cuenta que en el pasado se acusaba de brujas a muchas mujeres solo porque se atrevían a pensar e investigar, Yoko es una grandísima bruja, y también sabe reírse de su propio sambenito.
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