Ya lo tenemos en nuestras manos. El álbum pop más esperado de los últimos tiempos. Born This Way ha llegado para cambiar el curso de la historia de la música… según Lady Gaga, claro. Y después de escucharlo varias veces… según SÓLO Lady Gaga. La producción resulta cargante, su duración se eterniza y lo que cuenta carece del más mínimo interés. El segundo single, Judas, ya avisaba del desastre inminente. Su caída en los charts por tratarse de una versión mala de Bad Romance no ha extrañado a nadie y ha precipitado la aparición de un tercer single, The Edge Of Glory, que tiene su gracia (con ese teclado ochentero en plan Nothing´s Gonna Stop Us Now de Starship), pero no es suficiente para justificar toooodo el rollo que se ha montado Gaga alrededor del dichoso álbum. ¿Algo que destacar de él? Pues sí, lógicamente, ¡con lo largo que es! El prometedor y dramático comienzo de Marry The Night; la base rítmica de Government Hooker; el rollo germano afterhours de Scheibe… El problema es que, al final, todo se hace tan cansino por culpa de la fallida producción que acabas suplicando que se acabe ya una travesía que, por el momento, ha entrado directa al uno tanto en UK como en USA. Quizás sea esto, la hazaña de haber desbancado del primer puesto el excelente álbum 21 de Adele, lo más destacable de lo que se suponía iba a ser una nueva dimensión para el pop. En fin, mucho ruido y pocas nueces. Os dejamos con la última gagactuación en la final de la décima temporada de American Idol, interpretando el citado tercer single encaramada a una roca (¿?).
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