INTRODUCING: ST. VINCENT

Desde sus comienzos, Annie Clarke ha hecho gala de una imagen que destaca en el mundo de la música alternativa. Tiene un rostro naturalmente bello, como de estrella de cine de los 60, al estilo Audrey Hepburn, unos rasgos finos que han iluminado y definido las portadas de los dos primeros álbumes que ha grabado bajo el nombre artístico de St. Vincent. Su rostro ya no aparece en la cubierta de Strange Mercy (su nuevo álbum publicado por 4AD/Popstock!), pero su imagen igualmente va a ser pasto de publicaciones de moda y música este otoño. Niña precoz que a los 12 años ya componía y grababa sus propias canciones, Clarke se inició formando parte de The Polyphonic Spree y luego en la banda del sublime Sufjan Stevens. Su primer disco en solitario apareció en 2007 bajo el título de Marry Me, donde se oía el piano del mismísimo Mike Garson, el pianista fetiche de Bowie. También grabó una canción con Bon Iver para la banda sonora de una de las entregas de Crepúsculo. Una trayectoria corta pero consistente que nos lleva hasta 2011, el que parece será el año de una artista cuya música conjuga lo hermoso y lo atípico, un don que la puede colocar en la liga dorada de maestras como Kate Bush y Björk.

 

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