Hace cuatro años que Feist sacó The Reminder, el disco que la aupó hasta la popularidad. Hoy en día, cuatro años equivalen a ocho de los de hace una década. Es una franja de tiempo en la que mientras uno se plantea qué quiere hacer a continuación, alguien que ha escuchado tu último disco ya está poniendo en práctica alguna de tus posibles ideas. El pop acústico de Feist ha sufrido una evolución natural y en este cuarto álbum vira hacia una aspereza que tiene que ver con el blues y con un folk más campestre. El primer tema puede recordar a Adele cuando está producida por Rick Rubin, pero no debe ser éste un detalle que le reste mérito a un álbum donde la dulzura y la amabilidad de antaño se han convertido en algo más profundo. Feist sigue enraizada en su mundo, rodeada de sus incertidumbres, que ahora suenan más a tugurio de blues que a club chic. How Come You Never Go There tiene ese toque como de óxido, y Bittersweet Melodies es una melodía pop despachada con una atmósfera mucho más cargada de humo de lo habitual en Feist. Metals marca una nueva etapa para la canadiense, más intimista, más sombría, más apasionante.
Metals está editado por Universal
- También puede interesarte: